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Hemos de darnos cuenta de que un visitante
sabrá que existe un enlace por varios motivos. El primero es que el ratón
cambia su figura habitual por la de una manita. Además, un hipervínculo
aparece por defecto con un color distintivo, normalmente el azul, y aparece
subrayado. Además, podemos saber dónde lleva un hipervínculo tan sólo
poniendo el ratón encima de él sin hacer clic; en la barra de estado del
navegador (abajo a la izquierda), aparecerá el destino (en este caso http://www.elpais.es).
Si pulsamos en el enlace y tenemos conexión a Internet, se debería cargar
la página del periódico.
De esta forma, se llama la atención sobre
la existencia del hipervínculo. ¿Por qué es
interesante que el visitante lo vea? Existen varias razones. En
primer lugar lo interesante de una página web es que no tenemos que
recorrerla tal y como haríamos con un libro, podemos poner varios enlaces
que lleven a distintos destinos, y el visitante podrá elegir lo que quiere
visitar.
Pongamos por ejemplo una pequeña web
sobre un modelo de coche. La página inicial
puede hablar sobre el coche en general, sobre su motor, sobre la estética
y sobre las opciones de compra. Es una buena idea poner un enlace en cada
párrafo que lleve a otras páginas que hablen más en profundidad sobre cada
tema. Así, un visitante interesado sólo en el motor no tendría que
recorrer la web entera.
Por otra parte, ver los hiperenlaces nos
ayuda a navegar fácilmente, porque el visitante sabe dónde puede navegar.
Por ejemplo, poniendo los textos y los enlaces adecuados página siguiente,
página anterior, e índice podemos hacer fácilmente un selector
de páginas interactivo.
Sin embargo, estéticamente puede que no nos satisfaga. Es posible que, sencillamente,
el fondo de la página sea azul o que la estética de la página haga que
un enlace subrayado no quede bien. No hay problema, se puede cambiar sin
problemas seleccionando el texto del hipervínculo y quitando el
subrayado y cambiando el color de la letra como vimos en el tema sobre
formateo de texto.
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