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Las imágenes se guardan en ficheros informáticos, la
forma en que están organizados dichos ficheros es lo que llamamos
formato gráfico. En principio, esta
organización debería ser transparente para el usuario, pero como los diferentes
formatos no suelen ser compatibles entre sí, esto no es así.
Por esto es interesante conocer algo sobre los diferentes formatos, eso
es lo que vamos a hacer a continuación, aunque sin entrar en demasiados
detalles técnicos, nos centraremos en aspectos prácticos.
Hoy en día existen multitud de formatos gráficos, cada formato gráfico
se suele utilizar en un entorno diferente, pero no existe un formato que
se pueda utilizar de forma universal.
Así pues, dependiendo del uso que vayamos a dar a nuestras imágenes, nos
interesará guardarlas en uno u otro formato. Los elementos principales
que hay que tener en cuenta a la hora de trabajar con formatos son la
relación entre calidad y tamaño del archivo, las características del formato
y la compatibilidad entre el formato del fichero y los programas que vayamos
a utilizar.
Calidad y tamaño del archivo.
Generalmente los archivos gráficos ocupan mucho espacio, una imagen fotográfica
de resolución media suele ocupar entre 0,2 y 1 MB. por esto la mayoría
de los formatos gráficos utilizan métodos de compresión
para ahorrar espacio.
Dependiendo del grado de compresión utilizado, el ahorro en espacio será
mayor o menor. Pero en general, al descomprimir la imagen se pierde algo
de calidad, y cuanto mayor es el grado de compresión,
mayor es la pérdida de fidelidad de la imagen descomprimida
respecto de la imagen original.
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