Unidad 27. Diseño de Impresión (I)

La culminación de cualquier trabajo en Autocad se refleja siempre en el dibujo impreso. Para los arquitectos, por ejemplo, este programa es el medio ideal para la elaboración de planos, auténtica materia prima para su trabajo en el desarrollo y supervisión de una construcción. Sin embargo, Autocad es también una maravillosa herramienta para el diseño, por lo que los usuarios tienen que concentrarse en los objetos que están dibujando sin preocuparse, en esa fase inicial de diseño, si sus dibujos están o no dispuestos de manera adecuada para la elaboración de planos, ya que no tendría sentido que tuvieran que cuidar, además del objeto en sí, de la escala de salida según la impresora, de si cabe o no en el área de dibujo el cajetín del plano, del tamaño que tendría, en unidades de dibujo, un marco para todo el diseño, etcétera. Existiría entonces una contradicción entre la capacidad de Autocad para el diseño de objetos y la necesidad de dibujarlos según las necesidades de trazado.

Imagen

Para resolver esta contradicción, que se presentaba en versiones antiguas de Autocad, se incluye lo que se llama “Espacio papel” o “Presentación”, en donde podemos preparar, con independencia de lo diseñado, los planos a imprimir.

  En el propio programa hay un extraordinario ejemplo de lo que mencionamos aquí y que puede verse en la imagen anterior. Se trata de la Casa de la Ópera, en Sidney Australia. Es un modelo tridimensional que se elaboró con todo detalle, señalando incluso los edificios cercanos, algunos vehículos y otros elementos y que tiene una sofisticada presentación para impresión que no implicó la modificación en sí del modelo.

En todos los capítulos previos nos hemos concentrado en las herramientas de dibujo y edición para crear los objetos. Es decir, nos hemos concentrado en las herramientas que se utilizan en el “espacio modelo” o, simplemente, “Modelo”, en contraposición al “espacio papel” que ya mencionamos. La dinámica de trabajo en Autocad consiste entonces en crear nuestros dibujos en 2D o 3D en el espacio modelo sin preocuparnos por la apariencia final de la salida a impresión. Una vez concluido dicho trabajo, debemos diseñar los planos en el espacio papel, en donde, por supuesto, se aprovechará todo lo dibujado pero en donde, además, podremos añadir el cajetín del plano, un marco y otros datos relevantes que sólo tiene sentido agregar a la impresión y no al diseño en sí. Como ya vimos en la imagen anterior, en el diseño podemos usar varias vistas del modelo. Pero no se trata solamente de diseñar el aspecto final de los planos, sino también definir todos los parámetros para imprimir, como el tipo de impresora a utilizar, el grosor y tipo de las líneas, el tamaño del papel, etcétera.

Así, la impresión es todo un proceso en el que tenemos que preparar al menos una presentación y no hay límite de cuántas pueden ser. A su vez, en cada presentación podemos configurar una o varias impresoras o plotters (trazadores, sería el término correcto en castellano, pero en México el anglicismo “plotter” está muy difundido); además, para cada impresora o plotter podemos determinar varias características de tamaño y orientación de papel. Finalmente, podemos añadir también “Estilos de trazado”, que es la configuración de especificaciones de trazado de objetos en función de sus propiedades. Es decir, podemos indicar que los objetos se tracen con determinado color y grosor de línea, en función de su color o de la capa en que se encuentren.

Pero comencemos con el diseño de la impresión en el espacio papel y vayamos avanzado en todo este proceso parte por parte.

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