Unidad 11. El color (XIII)


2.1) Mediante corrección de color con Photoshop.

Si no disponemos de una imagen en formato RAW no nos queda otra opción que modificar los colores de la imagen con un programa de tratamiento de imágenes como Photoshop. Como las imágenes en formato JPEG ya han sufrido un proceso de tratamiento de color y de compresión de los datos no es posible volver a la situación inicial y aplicar un balance de blancos nuevo como sucede con las imágenes RAW. Lo único que podemos hacer es modificar los colores de la imagen.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, y salvo que la imagen esté muy mal, se pueden conseguir correcciones de color bastante acertadas con Photoshop como veremos en la unidad 21 y muestra la siguiente imagen.

Resumen: En la mayor parte de las situaciones el balance de blancos automático (AWB) es una buena solución, si nos encontramos en un entorno con una iluminación claramente preponderante podemos cambiar el balance de blancos a luz fluorescente, sombra, luz de día, flash, etc. Si aún así no obtenemos los resultados deseados podemos usar el balance de blancos personalizado.

Aunque en sentido estricto el ajuste del balance de blancos perfecto no existe ya que las condiciones de luz pueden cambiar de una foto a la siguiente, el balance de blancos no es un problema sino una solución que nos permite manejar los tonos de nuestras fotografías. Es decisión del fotógrafo decidir si le interesa captar los colores muy parecidos a la realidad o darles un determinado tono.

El tono de la piel y el color del cielo son buenos indicadores a la hora de determinar si el balance de blancos es correcto.

En este tema avanzado puedes ver imágenes obtenidas con D5000 con diferentes posiciones de WB Avanzado

11.6. Los colores cambian

En un uso aficionado no hay mayor problema con el tratamiento del color, lo más que puede ocurrir es que el tono de una copia en papel no se corresponda exactamente con lo que ves en la pantalla. Para un uso profesional la cosa cambia, no se puede entregar una publicación con un logotipo que no tenga el color exacto, tal y como se ve en la página web. Imagínate los diferentes tonos de rojo para un catágolo de pintalabios.

El color de un objeto no cambia. Un juguete rojo será siempre rojo. Al hacer una foto de ese juguete siempre debería aparecer el mismo color rojo. Desgraciadamente esto no es así.

Si fotografiamos un objeto (un coche, una silla, un juguete, .. ) con distintas cámaras veremos que el color no es el mismo, si vemos la foto en distintos ordenadores también cambia, si comparamos la foto en papel con la pantalla también son distintas, si hacemos la foto a diferentes horas del dia también cambia, si fotografiamos en un interior con luz natural y luz artificial vuelve a cambiar, si lo hacemos con flash también. Si comparas el color del objeto colocándolo al lado de la foto que acabas de hacerle, comprobarás que el color que ves en la pantalla de la cámara no es igual. ¿A qué se debe este aparente caos?

Ya vimos que desde el punto de vista físico el color no es más que una determinada longitud de onda del especto visible.

El color varía según la luz que ilumina el objeto. La luz de una bombilla de filamento es más amarilla que la luz de un tubo fluorescente que es más blanca. El mismo objeto lo veremos de un color diferente si lo iluminamos con una bombilla, con un tubo o con la luz del sol.

Estos cambios de tono según la luz que llega son vistos por nuestro cerebro como menos fuertes de lo que en realidad son debido a un proceso de adaptación cromática que hace que percibamos como igual el rojo a la luz de la bombilla que a la luz natural porque "sabemos" que es el mismo objeto rojo.

Este proceso es más fuerte con los objetos cotidianos que vemos todos los días. Sin embargo con una cámara fotográfica no ocurre lo mismo y captará con bastante diferencia el mismo objeto rojo bajo una luz de bombilla y bajo la luz diurna.

Una cosa es el color de un objeto al mirarlo con nuestros ojos y otra distinta es captar ese color con una cámara fotográfica. El color real de un objeto viene determinado por las longitudes de onda que reflejan los materiales que lo componen. Ese color real es transformado por la cámara en una combinación de rojo, azul y verde. Los ajustes de los sensores que realizan esa transformación no son iguales en todas las cámaras.

Una vez la cámara capta el color, éste ha de reproducirse para que podamos verlo. Esta reproducción puede ser por diferentes medios, pantalla de la cámara, pantalla del ordenador, pantalla de la televisión, en papel mate, en papel brillante, etc. El proceso de reproducción o visualización no es el mismo para todos estos casos.

Podemos decir que el color es dependiente del dispositivo que lo capta o reproduce; y por otro lado el color también depende de la luz ambiente con que se captó.

Por otro lado, todos sabemos que se pueden variar los ajustes de brillo, contraste y color de las pantallas, y que por lo tanto, dependiendo de como estén configurados estos ajuste, veremos los colores de forma diferente.

¿Hay un modo estándar de configurar los colores?

Cada fabricante ajusta los colores según su criterio y elige un determinado modelo y espacio de color.

Un modelo de color es la forma de describir el color, por ejemplo RGB o CMYK. Si deseas más información sobre los modos de color RGB y CMYK visita este tema avanzado tema avanzado.

La forma concreta de utilizar un modelo de color se llama espacio de color. Hay diferentes espacios de color como Adobe RGB, sRGB, ProPhoto RGB, etc. El espacio de color es la gama de colores que un dispositivo es capaz de manejar. Si hablamos de colores impresos tenemos el sistema de color Pantone. Las cuestiones que hacen necesario utilizar un espacio de color son muy simples:

1. Dado un color concreto ¿Cómo llamamos o describimos ese color?

2. De los infinitos colores posibles ¿Qué conjunto de colores vamos a utilizar?

Si todos utilizásemos el mismo nombre y el mismo número de colores, estaríamos utilizando un único espacio de color.

Según el monitor y la tarjeta gráfica podremos representar más o menos colores en un monitor.

Al hacer la misma foto con dos cámaras diferentes los colores no son los mismos. Tampoco existe un criterio único, hay personas que preferirán los colores de una cámara y otras preferirán los colores de la otra cámara. Los fabricantes tienden a modificar los colores naturales para hacerlos más vivos.

De la misma forma que podemos configurar el color de una pantalla, también se puede configurar el color de la máquina que imprime fotografías en papel.

Cuando decimos que algo es de color rojo, no sabemos exactamente a qué tono del rojo nos referimos. No podemos decir que estamos hablando de la radiación 658 nm. del espectro. Hace falta un patrón con el que comparar nuestro color rojo para poder asignarle un tono de rojo concreto. Esto es lo que sucede cuando vamos a comprar un bote de pintura, nosotros llevamos una muestra del color que queremos y el dependiente nos enseña unas muestras para que eligamos el que más se parece.

Pero en fotografía ¿Cómo se hace esto? Ya hemos visto que el balance de blancos nos ayuda a captar los colores de forma más homogénea. Puesto que el blanco es un color fácil de determinar lo utilizamos como patrón. También se utiliza el gris al 18% como patrón.

Hablando estrictamente el color tiene tres características: el tono, el brillo o luminosidad y la saturación o pureza. El tono es lo que normalmente llamamos color y puede ser amarillo, rojo, etc. Al tono también se le llama matíz. El brillo está relacionado con la cantidad de luz, con lo claro u oscuro que se ve un color. La saturación nos indica cuanto más o menos se aproxima al color puro, cuanto más saturado más fuerte o intenso es el color. Al añadir blanco a un color puro bajamos su saturación.

 


Julio-2016
Pág. 11.13

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