Exposición en formato RAW (XI)

1.5. EXPONER EN RAW

Sabiendo que nuestros sensores son lineales es fácil deducir que es importantísimo conseguir que a ellos llegue el mayor número de fotones posible. Cuanta más luz llegue al sensor más información tendremos en toda la imagen, lo que es especialmente importante en las sombras, que como hemos visto son las más afectadas por la subexposición.

Todos los dispositivos electrónicos de amplificación producen una mínima señal de salida cuando la señal que reciben es baja o nula, a esta señal se le llama ruido. Así pues el ruido de una fotografía digital no es más que una señal aleatoria que se produce cuando el sensor no recibe el suficiente número de fotones. Esta señal aleatoria se traduce en variaciones de color y brillo en las zonas más oscuras de la imagen, a lo que llamamos ruido de crominancia y de luminancia, que no son más que dos aspectos de un mismo problema.

La única manera de mantener el ruido en sus valores mínimos es consiguiendo que los fotocaptores del sensor reciban todos los fotones que podamos. Así generarán una señal de salida mayor y el ruido aleatorio quedará reducido o eliminado, al promediarse con una amplificación real de la señal recibida.

¿Y cómo podemos conseguirlo?

Exponiendo la toma para que el histograma esté lo más a la derecha posible sin que ninguna parte importante quede quemada.

Y resalto lo de importante, ya que no habrá problema en quemar parte de una imagen que carezca de interés en el resultado final. Por ejemplo las ventanas de una iglesia en la que estamos fotografiando una boda. Cuestión bien distinta sería si el encargo fuera de fotografiar las vidrieras, ¿verdad? La importancia de cada parte de la toma ha de valorarla el fotógrafo. En el primer caso no importaría quemar las ventanas si con ello evitamos ruido en el traje del novio. Y en el segundo carece de importancia que haya ruido en los muros si no se aprecian las sutiles variaciones cromáticas de los vidrios.

iglesia-montgarri

Iglesia de Montgarri

En esta escena estaba claro que quería una captura en la que no se perdiese textura en las nubes, así que se derecheó el histograma hasta que tropezó con el extremo derecho. Como la cámara era muy pesimista parpadeaba el indicador de sobreexposición, pero sabía que había margen después de varios años usando este cuerpo. Las zonas de debajo del puente son completamente negras, pero subir su luminosidad supondría quemar el cielo.

Nikon D300; Nikkor 17-55 mm AF 1:2.8 D; vel. 1/1.000 a f/4.

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