Exposición en formato RAW (XIV)

1.6. EL LÍMITE DEL DERECHEO

Una vez que hemos visto la importancia de exponer al máximo un archivo RAW tenemos que hacer algunas consideraciones.

El histograma que tenemos disponible es el del archivo procesado por la cámara. Por eso en los programas de revelado aparece una imagen, la que incluye la cámara procesada como cabecera del RAW basada en el JPEG que generaría, y un instante después aparece una toma plana y fea: el RAW sin procesar. Por eso es muy importante configurarla con todos los valores de saturación, contraste y enfoque lo más neutros posible, para que el histograma real de nuestro RAW se asemeje al disponible. Es especialmente importante realizar un buen ajuste de blancos, que es el parámetro que más influye en el histograma. En efecto, no pasa nada si lo ajustamos después, no hay pérdida de calidad, pero un histograma a partir de un ajuste inadecuado puede evitar que realicemos una exposición correcta y eso sí puede llegar a empeorar el resultado final.

Supongamos una escena nocturna con luz de farolas tomada con un ajuste de blancos de luz de día. La dominante de color es amarilla-rojiza. En el revelado podemos corregir esa dominante, el canal azul avanza hacia la derecha, para compensar el color amarillo, y el canal rojo disminuye, para añadir cyan. Pues bien, ese canal rojo que hemos de reducir en el revelado está alterando el histograma de la cámara y nos hace aparecer como quemadas zonas de la escena que en realidad no lo estarían si el ajuste de blancos fuera el adecuado. Y lo peor es que el canal azul se comprime en el lado izquierdo, correspondiendo a las sombras. Si hubiésemos incrementado la exposición gracias a un ajuste correcto de blancos, el canal azul habría recibido más luz y tendría menos ruido.

El histograma, por otra parte, es siempre pesimista. Los programas de revelado son capaces de recuperar información de un canal si existe en los otros dos. Por eso a la hora de derechear es bueno mirar los histogramas de color y si al menos dos de ellos acaban sin corte en el lado derecho la exposición es correcta, aunque uno de ellos esté recortado ligeramente. Esto es importante cuando tenemos fotos con sujetos monocromáticos. El canal que corresponde a su tono, el rojo por ejemplo, tiene más información que el resto y por tanto es fácil no derechear tanto como se podría creyendo que estamos quemando cuando no es así. De todas formas tampoco es recomendable recortar demasiado un canal, ya que es posible que no podamos recuperar toda la información perdida a partir de los restantes. La regla a seguir podría ser la de no quemar ningún canal en partes importantes de la escena que supere un 1-2% de su superficie.

Es importante recalcar que el fotómetro de mano no es la última palabra para exponer un RAW. Será de gran ayuda para saber cúal es el contraste de la escena o de la iluminación. Pero como ya vimos si los tonos son predominantemente oscuros, aconsejará una exposición muy inferior a la que garantiza la máxima calidad. Por si fuera poco, están calibrados para trabajar con gamas tonales de 7-8 puntos, con lo que su uso con sensores de última generación (de 13-15 EV) no garantiza saturar por completo de luz los fotocaptores. La exposición correcta en un RAW depende en exclusiva de los valores tonales capturados, no de la luz que lo ilumina. Para un fotómetro de luz incidente no es importante qué fotografiamos, sólo que luz hay disponible, lo que es ideal en JPEG y película, pero en RAW un fotómetro incidente no dará la exposición perfecta, ni tan siquiera en los modelos calibrables y ajustables. En fotografía digital el concepto de gris medio no se relaciona con un gris intermedio en la escala tonal, si no que varia de una cámara a otra. Deja de ser una referencia universal y se convierte en un parámetro más de esa cámara concreta, de ahí la necesidad de calibrar el fotómetro para trabajar con ella, pero sin que esa calibración suponga resolver el problema de exponer al máximo la toma para conseguir el menor nivel posible de ruido.

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